22 febrero 2012

humanista: los recursos creativos al servicio de la enfermedad

Las personas que transitan por la anorexia o la bulimia no perciben el cuerpo, la mente y el espíritu como unidad, tienen una relación distorsionada con su propio cuerpo. Lo desconocen porque en realidad no quieren percibirlo y a menudo llegan a despreciarlo. El trabajo regular de percepción corporal ayuda a que aprendan a escucharse, a percibir las distintas regiones corporales y las sensaciones asociadas en sus matices positivos y negativos. En el grupo redescubren la sensualidad, en su sentido más amplio y experimentan vivencias corporales de atracción y repulsión, incluso la amenaza y el temor.
 
Por otro lado, la figuración creativa es una actividad que puede contribuir notablemente a la consolidación del yo, especialmente importante en la adolescencia que es cuando existe mayor incidencia de la enfermedad. Al expresar mediante formas y colores los conflictos internos, con frecuencia actúan más libres de angustia que en un diálogo hablado. Además, la contemplación posterior de la imagen estimula la facultad propioceptiva al tiempo que se fomenta una mayor receptividad hacia los demás.
Una dinámica enriquecedora del taller de arteterapia es utilizar el mayor abanico de posibilidades creativas para poder acceder a todo tipo de intereses y personalidades. Desde el movimiento a la plástica, de la plástica a la escritura creativa, de la escritura a la dramatización y así sucesivamente encontrando el hilo conductor de los episodios conflictivos en cada participante.        

La interacción entre la persona y su creación permite su posicionamiento y ofrece la posibilidad de escoger entre las diferentes maneras y distancias para observar y ser observado. Las creaciones de gran formato, bien sean realizadas en la pared o en el suelo, colocan al paciente en un nivel semejante en cuanto al espacio que ocupan. Una propuesta de encuadre fenomenológico es dibujar la propia silueta para poder reconocer la posible distorsión con la realidad. Sin embargo, esta curva cerrada al mismo tiempo se puede abordar como un territorio metafórico de creación libre donde colocar objetos personales, memorias simbolizadas en fotografías, cartas, letras de canciones, libros que han marcado una época, etc., para reconocer la riqueza del universo personal.

Es importante explicarles la imposibilidad de transformar su silueta sin límites y al mismo tiempo valorar sus virturdes.  La composición original puede llevar a modelos más humanos así como a modelos de belleza femeninos y también masculinos, que después serán comentados y reelaborados. Por otro lado, los murales temáticos ayudan a concretar las visiones idealizadas en grupo y a poder acceder a una mejor comprensión del propio cuerpo y su funcionalidad, valorar sus características físicas y psicológicas.

Siguiendo un modelo de bienestar basado en la creatividad y la comunicación podemos ayudar a adquirir una mayor conciencia y responsabilidad con la enfermedad. El masaje y dinámicas a través de juegos, empleando la respiración consciente y otros ejercicios energéticos pueden aportar experiencias táctiles seguras, nutritivas, dar un sentido más acertado de los límites del cuerpo. Este aspecto es muy importante a ser trabajado en los trastornos de alimentación porque la vinculación se realiza a menudo de un modo simbiótico, tendencia adquirida desde la relación parental. Además, según vamos conociendo mejor las fronteras de nuestro cuerpo, tenemos más posibilidades de protegernos de las influencias nocivas de los demás. El tacto afectivo compartido entre amantes, familiares o amigos podrá expresarse con más facilidad y disfrutarse con más plenitud. Como dice el investigador Saul Saunberg “el tacto es diez veces más poderoso que el contacto visual o verbal”. Es la base de la auto-protección, aumentando consecuentemente la sensación de seguridad

Los niños y los adolescentes suelen usar el arte de forma espontánea. Los adolescentes pueden servirse del arte para superar esa difícil etapa en la que están descubriendo y contrastando su propia identidad. Muy probablemente están transmitiendo mucha información acerca de sus estados internos mediante los dibujos que realizan. Es por esta vía por la que tendremos que acceder en muchas ocasiones, porque como dice el psiquiatra Jean-Pierre Klein, sería absurdo esperar un enunciado del tipo “yo quiero curarme” porque aún está intentado definir su “yo” y sus deseos son ambivalentes. Se han de respetar sus defensas y evitar enfrentarse a sus resistencias, planteando un contexto creativo en tercera persona, para que el adolescente que afirma: “no me gusto” “estoy harto/a de mí mismo/a” llegue a reconciliar las diferentes partes dentro de sí que se encuentran en una relación conflictiva. Se puede proponer actividades como la elaboración de un personaje, el modelado en barro, ambas como proyección de su mundo interno, o también la percusión, con el propio cuerpo o con objetos, que ponen en la escena del taller actos, que por una vez, no son destructores.

El ayuno fanático, el vómito provocado y la consiguiente alteración en la masa corporal, no son más que síntomas del cuadro visible de la enfermedad. Este comportamiento externo responde a un fuerte angustia interior, expresión de una serie de problemas psíquicos. 
Las personas anoréxicas y/o bulímicas luchan contra su propia corporeidad empleando los medios más brutales, a veces destructivos. Paradójicamente, hacen del cuerpo un factor dominante. Sabiendo que nuestro cuerpo es un instrumento maravilloso que nos permite aprender en esta vida, desde el arte podemos derivar esta tensión hacia un trabajo más inclusivo de pensamientos y emociones reprimidas. Un ejemplo sería la construcción de su reloj de vida para ver el pasado de un modo nuevo, crear alrededor de la rabia y el miedo para poder perdonar o buscar el propio significado del amor para construir una visión positiva del futuro. Todo en un contexto transformador y a su vez, potenciador de las emociones positivas. Martín Seligman, precursor de la psicología positiva, se convenció de que la educación es mucho más que la corrección de defectos, se trata de reconocer y fomentar sus valores. De este modo, no nos podemos limitar a estudiar las debilidades y los traumas, sino también ocuparnos por la felicidad y las capacidades. 

Con el arteterapia podemos ayudar a estos jóvenes a construir una personalidad más integrada, un carácter positivo, que hace que merezca la pena vivir la vida. La persona con trastorno de alimentación cae recurrentemente en el obstáculo del victimismo, afianzándose en el arquetipo del huérfano por no tener los recursos pertinentes. Por ello, es muy importante potenciar la seguridad y la identidad en su territorio interior. Aunque la enfermedad surge como medio para reclamar cuidados y afecto, comúnmente en familias desestructuradas donde la comunicación no fluye fácilmente, sabemos que no siempre somos más felices por recibir, sino también por disfrutar en el acto de dar. Una comprensión más profunda aparecerá como consecuencia de acciones positivas al contactar con la propia autenticidad, con el dominio del corazón en el ritual creativo del dar y recibir.

El acercamiento posterior a la creación puede ser arduo dependiendo de la conciencia de la enfermedad que tenga la persona. La resistencia al cambio es alta en los primeros estadios. Sin embargo, en el arteterapia partimos de la hipótesis de que la intervención no ha de resolver, sino que  ha de ayudar a superar el enfrentamiento por medio de una forma y un contenido. Como diría el dramaturgo e investigador Grotowsky, la experiencia de lo “vivo” es la pregunta, mientras que la creación es la respuesta. La creación en terapia, acto y resultado, permite la transformación profunda del sujeto para que construya poco a poco su propia cosmogonía, se construya como autor de su propio destino.

Una de las principales características en las enfermedades mentales es la disociación entre mente y cuerpo. Toda fragmentación es causante de enfermedad. Por lo tanto, un aspecto siempre importante es considerar la obra como una totalidad artística y no como una reunión de partes. Crear un conjunto, cuidar su integridad artística y su expresividad. La palabra, el sonido, el color y el movimiento contribuyen a la totalidad y la unicidad de una forma artística coherente. En las palabras del físico premio Nóbel W. Heisenberg “separar las partes del todo constituye un error esencial, la realidad se encuentra en la unidad y la complementariedad”. La dirección es rescatar la integridad, avanzar en un proceso de síntesis, en el que la dimensión molecular, emocional y mental son notas de la misma sinfonía.

El intelecto es una conquista maravillosa y corresponde a un paso importante en el proceso evolutivo, sin embargo considerar que es quien nos define como humanos es uno de los errores más peligrosos y extendidos. Un error del que estamos despertando a gran escala. Cada vez hay una mayor penetración en la opinión pública, así como a nivel académico, de la idea de que es la inteligencia emocional, la que determina nuestra capacidad de relacionarnos, adaptarnos y ser felices. Uno de los efectos de un intelecto disociado del corazón es la enfermedad mental. La solución esta en despertar a esta nueva conciencia. Despertar es reclamar ese potencial humano infinito que nos aguarda cuando abrimos el corazón. El corazón sólo tiene cerradura, la llave sólo la tiene, sólo la ha tenido y sólo la puede tener el dueño, el propio paciente. El arte es una vía directa al corazón. El arte es una magnífica herramienta de catalización, ya que no todas las emociones se comunican a través de la palabra.

20 febrero 2012

transpersonal: potencial emergente

La mente está siempre ocupada. Está en continuo contacto con el mundo objetivo mediante sus cinco sentidos. Los sentidos informan y la mente reacciona. Nosotros somos arrastrados por la acción. No podemos salirnos de esta manera de hacer que la mente y los sentidos se han creado porque se basa en la costumbre desarrollada a lo largo de nuestras vidas.

Las tradiciones de conocimiento desde antiguo nos aconsejanque antes que el pensamiento se transforme en palabra o en acción, uno tiene que ver hasta qué punto es puro e impersonal. La orientación que se tenga permitirá que experiementemos la Vida al mismo tiempo que nos relacionemos con el exterior con armonía o desequilibrio. Conrolar la mente y los sentidos por métodos de supresión puede llegar a ser autodestructivo. Nos olvidamos que el cuerpo, la mente y los sentidos son impersonales y actúan dependiendo sólo de nosotros.

A la espiritualidad se puede llegar sólo mediante un adecuado entendimiento. Ello requiere obrar inteligentemente. Quedar condicionado es algo que tiene que ver con nuestro entendimiento personal, pero no tiene nada que ver con las cosas que nos rodean. El que hace las cosas impersonalmente se siente libre aunque esté rodeado. El que tiene motivos personales se limita a sí msmo con su pensamiento aunque se encuentre incluso en un desierto.

Cuando no hay limitaciones ni condicinamiento, nuestra vida es impersonal. Al ser impersonales, somos libres. No hay preocupación por el futuro porque no hay expectativas en la mente. El impulso por proyectar, el ansia por hablar, la prisa por demostrar, la inclinación a criticar, son cosas que desaparecen.
Ser impersonal es ser espiritual.

18 enero 2012

transpersonal: los inicios


Abraham Maslow ha sido una figura muy inspiradora dentro de las teorías de personalidad. En la década de los 60, las personas buscaban otras vías de autoconocimiento que los mensajes reduccionistas y mecanicistas de los conductistas y psicólogos fisiológicos. Buscaban un sentido y un propósito en sus vidas, incluso un sentido mucho más místico y trascendental. Tanto es así, que hacia el final de su vida, Maslow dio el impulso a lo que se llamó la cuarta fuerza en psicología. Los freudianos y simpatizantes de la psicología profunda constituían la primera fuerza; los conductistas, la segunda; su propio humanismo, incluyendo quizás a los existencialistas europeos, eran la tercera fuerza. La cuarta fuerza fue la psicología transpersonal, que partiendo de los filósofos orientales, investiga cuestiones como la meditación o niveles no ordinarios de conciencia en una atención total, llamada consciencia-presencia. El desarrollo espiritual es visto como una capacidad innata en todo ser humano. Es un impulso hacia la totalidad, el descubrimiento del verdadero potencial de uno mismo. 
La teoría de Maslow se entrelaza con otras teorías en su constante impulso de traer al ser humano hacia la psicología. En esencia, lo que propone es simplemente extender el principio de la homeostasis a las necesidades, tales como la seguridad, pertenencia y estima. Maslow considera todas estas necesidades como esencialmente vitales. Posiblemente, la contribución más innovadora fue la importancia que le otorgó al amor y la estima para el mantenimiento de la salud. Por otro lado, afirma que todas estas necesidades están construidas genéticamente en todos nosotros, como los instintos.
El pensamiento que influyó en el surgimiento de la psicología humanista es muy amplio y podría resumirse como el que generaron todos aquellos que se han resistido a reducir la psicología y el estudio del ser humano a una mera ciencia. Por esto mismo, el principal cuestionamiento que se le ha hecho es su falta de rigor. Sin embargo, hay que tener presente que el humanismo como corriente de conocimiento privilegia la experiencia directa y el aprendizaje vivencial. Evolutivamente, es muy probable que la aparición de esta tercera fuerza, considerase las nuevas necesidades de expresión y relación del hombre contemporáneo. Entre otros aspectos, la psicología humanista abre la mirada hacia el cuerpo y rompe el determinismo de contemplar la psicología desde la psicopatología. Introduce conceptos antes no contemplados, como la creatividad, el amor y las emociones positivas. Si bien, las psicopatologías graves pueden limitar seriamente la libertad y creatividad sin el principio “yo estoy bien y tú estás bien” parece no tener sentido el crecimiento personal. Es sobre este potencial que puedo construirme y crearme a mí mismo.
Si somos privados de nuestras necesidades físicas básicas, si estamos viviendo bajo circunstancias amenazantes, si estamos aislados de los demás, o si no tenemos confianza en nuestras habilidades, podremos seguir sobreviviendo, pero no viviendo. No estaremos actualizando completamente nuestros potenciales. Una persona autorrealizada es aquella que es la que es. La tarea del ser humano es convertirse en él mismo, explorando todo su potencial. Esto no implica directamente convertirse en una persona totalmente sana, pero inevitablemente, este estado de autorrealización le llevará a un estado más saludable, sabiendo que llegue a donde llegue, estará bien.         
  
De la relación entablada con Kurt Goldstein, Maslow tomó el concepto de auto-actualización, que más adelante se interpretaría como el estado autorrealizado del Ser.  Consideraba que las necesidades básicas, aún cubiertas, pueden continuar haciéndonos sentir su presencia. De hecho, decía que tienden a ser aún más insaciables a medida que les alimentamos! Hace pensar en aquellos continuos deseos de acumular capacidades, de “ser todo lo que pueda ser”. Sin embargo, es en realidad, una cuestión de ser más completo, de estar “auto-actualizado”. Sin embargo, la superación tendrá lugar no por el miedo, sino por la propia alegría de superación de uno mismo frente al choque con el mundo.
            El ser humano necesita encontrar un sentido en su vida. Siendo nuestro mundo tan desarmónico y difícil en algunos casos, si las necesidades básicas no están satisfechas es lógico dejar de pensar en dedicarse a cultivar los potenciales. Analizando el modo de actuar en la vida de ciertas personalidades como Mahatma Gandhi o Albert Einstein entre otros, desarrolló entonces una lista de cualidades similares a todos aquellos que a Maslow le parecían personas auto-actualizadas.
De manera general, son personas centradas en la realidad, lo que significa que pueden diferenciar lo que es ficticio de lo que es real y genuino. También, centradas en el problema, es decir, que enfrentan los problemas de la realidad en virtud de sus soluciones, no como problemas sin salida o ante los que se someten. Además, creen que los fines no necesariamente justifican los medios; que los medios pueden ser fines en sí mismos y que los medios son con frecuencia más importante que los fines. 

Los auto-actualizadores parece que poseen también una manera peculiar de relacionarse con los demás. En primer lugar, tienen necesidad de privacidad, y se sienten cómodos estando solos. Son relativamente independientes del entorno, apoyándose más en sus propias experiencias y juicios. Así mismo, no son susceptibles a la presión social, de hecho, inconformistas en el mejor sentido.
Y disfrutan de las relaciones personales íntimas con pocos amigos cercanos y miembros familiares, más que un montón de relaciones superficiales con mucha gente. 
Maslow también observó que en su búsqueda de sentido tienen un sentido del humor no hostil, prefiriendo las bromas a costa de sí mismos o de la condición humana, pero nunca dirigida a otros. Poseen además, la cualidad de aceptación de sí mismo y de los demás, lo cual implica que prefieren aceptar a las personas como son, más que querer cambiarlas. La misma actitud la tenían consigo mismos: si tenían alguna cualidad que no fuese dañina, la dejaban estar, incluso aunque fuese una rareza personal. En consonancia con esto surge la espontaneidad y simplicidad: ellos prefieren ser ellos mismos antes que pretenciosos o artificiales. 
 Como última característica, remarcar una tendencia a vivir con mayor intensidad las experiencias que el resto de las personas. Una experiencia cumbre, como le llama el autor, es aquella que te hace sentir como parte del todo, como una unidad completa. Estas experiencias tienden a dejar una huella sobre las personas que las viven, cambiándoles a mejor. También han sido llamadas experiencias místicas y constituyen parte importante de tradiciones filosóficas, como el Taoismo. En resumen, se podría decir, que la persona en este estado autorrealizado, se encuentra más dispuesta a sentir que la vida en general, merece la pena, aún cuando normalmente sea vulgar o insatisfactoria. Desde el momento que se ha adquirido la existencia de la belleza, sinceridad, diversión, bondad, verdad y plenitud, la vida misma se ha justificado. 
De hecho, Maslow cree que mucho de lo malo que hay en el mundo actualmente viene propiciado porque no nos ocupamos demasiado de estos valores. No somos infelices porque seamos malas personas, sino porque ni siquiera tenemos nuestras necesidades básicas cubiertas. Cuando un auto-actualizador no llena estas necesidades, responde con metapatologías, una lista de problemas tan largo como la lista de necesidades. Para resumirlas, se podría decir que cuando nos vemos forzados a vivir sin estas necesidades, somos más susceptibles de desarrollar depresión, invalidez emocional, disgusto y un cierto grado de cinismo. 
Contemporáneos a Maslow, una serie de figuras intentaron acercarse al Ser en una aproximación diferente de la ortodoxia freudiana. Carl Gustav Jung tuvo un gran interés en el estudio de la espiritualidad humana y su afán por autodesarrollarse desde la creatividad y el arte, Alexander Lowen reivindica con profundidad la importancia del cuerpo en la psicoterapia o Victor Frankl incansable en la búsqueda del sentido de la existencia para lograr un mayor bienestar. 
Desde diversos caminos, pero todos ellos tenían el impulso de conseguir una mayor integración del ser humano, considerando los diferentes niveles de actuación y conciencia: el cuerpo físico, las emociones, la mente y lo espiritual. De hecho, la psicología humanista parte desde un reconocimiento del cuerpo como una fuente válida de mensajes acerca de lo que somos, hacemos y sentimos, así como medio de expresión de nuestras intenciones y pensamientos. Funcionamos como un organismo total, en que mente y cuerpo son distinciones hechas sólo para facilitar la comprensión teórica. Se integrarán ambas partes no sólo desde lo vivencial sino también desde un pensamiento estructurado y teórico que puede armonizar nuestra existencia. En este nivel, quizás Eric Berne con su contribución del desarrollo del Análisis Transaccional, ha conseguido enmarcar teóricamente un trabajo humanista con seriedad y sencillez.

En el final de su andadura Maslow percibió que la tendencia en el curso de nuestra autorrealización es ir alcanzando cada vez niveles de conciencia más evolucionados. Esta escalada evolutiva nos hace ser más integradores en el direccionamiento hacia la totalidad que somos. La trascendencia del ego implícita en este proceso nos hace al mismo tiempo considerarnos como únicos e irrepetibles. Posiblemente, para llegar a conseguir estar más cerca de nosotros mismos, la espiritualidad sea una herramienta a considerar con más atención y respeto, en el entendimiento de la relación del individuo con el universo que le rodea.

sistémica: tomar y agradecer

Cerramos los ojos y nos centramos.
Nos vemos como hijos
de nuestra madre y nuestro padre.
Los miramos con todo recogimiento,
con la mirada de niños pequeños hacia sus padres.
Con mirada amplia,
y con un amor increíblemente profundo.
Sentimos la mayor entrega
que jamás hayamos experimentado.
Era esa mirada de nuestra madre y nuestro padre antes de que se pusiera algo en medio.
Volvemos ahora a ese primer amor.

Miramos a los padres y vemos detrás a sus padres, y allá detrás a los padres de los abuelos, y sus padres, muchos, indefinidamente, hasta el principio.
A través de todas esas generaciones la vida fluye hasta nuestros padres, y, a través de ellos hasta nosotros. Es la misma vida.

Todo lo que es transmitido y recibido, todo está perfectamente hecho. Nadie puede añadir nada. Nadie puede quitarle nada. La vida fluye en su abundancia a través de todas esas generaciones.

Para nuestra vida no hay ninguna diferencia, cuales hayan sido los detalles, si fueron buenos o si fueron malos, si fuimos estimados o despreciados.
Al servicio de la vida, todos fueron igualmente buenos.
Así la vida alcanzó a mi madre y a mi padre y a través de mi madre y de mi padre llegó hasta mi.

Ahora abrimos nuestro corazón y nuestra alma a la abundancia de la vida, para que nos alcance a través de nuestra madre y de nuestro padre. Les decimos:

"Gracias. Lo tomo todo de vosotros, a su precio completo, a lo que os ha costado y que a mi me cuesta. Lo sujeto todo firmemente en vuestra honra. Y me entrego a su abundancia en lo que por circunstancias yo también se y tengo permiso de transmitir."

Entonces nos apoyamos en nuestros padres de los que hemos tomado enteramente la vida. Miramos hacia delante y después la damos, como siempre: a nuestros hijos, a nuestros nietos, a muchas generaciones que vienen detrás de nosotros. O, si no tenemos hijos, se la damos de otra manera al servicio de la vida. La vida fluye a través de nosotros y sigue después de nosotros.  Estamos profundamente vinculados con ella. 

Y así, la vida fluye.

Te recomiendo ver el siguiente video:  http://youtu.be/_1p-13mFcF4

bioenergética: la crisis del cambio

Esta crisis es una feliz oportunidad para regresar a lo que es de verdad esencial: nuestra propia humanidad.
En nuestros días el crecimiento artificial jalonado por la invasividadd de la competencia y de la guerra, se congela de nuevo cmo diciéndonos que la contracción es sólo aquelllo que sucede a a expansión. En las crisis despertamos, de las emergencias emergemos.

Si no nos resistimos al cambio podemos realmente crecer. ¿Qué ocurre si no nos resistimos a contraernos? Tal vez así la crisis podrá convertirse en una preciosa oportunidad para regresar a nosotros mismos. A través de esee ocaso, reconocer la belleza de nuestra noche interna. Estamos a tiempo para concebirnos de nuevo, para reinventarnos. En esta contracción puede suceder lo qu de veras vale para Ser: una expansión interior.

Si después de cada ezpansión el corazón no se pudiera contrarer no sería posible nuestra vida. Si en la matriz del caos no se gestara el nuevo orden, la evolución no sería posible. Regresar por los caminos recorridos, para encontrar adentro el lugar donde un día nos perdimos, es ahora necesario.

Perdimos el contacto con lo esencial cuando confundimos ser y tener, vivir y consumir, existir y cosechar. Perdimos el rumbo cuando nuestro intelecto se alejó de nuestro cnetro y sin corazón, nuestro crecimiento fué tan externo como peligroso.

Más tarde o más temprano, siempre regresamos sobre nuestros propios pasos. Cada paso es una huella, un surco en la tierra de la vida donde sembramos las semillas de nuestras acciones. Y ¿qué hemos sembrado?
la ilusión de una libertad sin responsabilidad. El espejismo de la exclusividad. La confusa idea de ser para tener, que nos ha llevado a la ilusión de creer que es esencia la apariencia.

hemos sembrado la semilla de la posesividad y nos hemos perdido la cosecha de la fraternidad. Sembramos para saciar nuestros sentidos y cosechamos el vacío de sentido. Hemos de cultivar la tierr de nuestras relaciones humanas pues de ella nace toda economía.

Es tiempo de aprender el vuelo del alma humana para contemplar la unidad del plan del que somos parte. Cultivar en presente la confianza para que en el horizonte de la vida se dibuje un nuevo amanecer.

No temamos, no nos caeremos de nosotros. A lo mejor tocamos fondo pero no hay nada más peligroso que las olas superficiales cuando no tenemos el ancla del ser en el fondo de nosotros mismos y regresar a la tierra, a la madre, a la a luz interior de nuestro recóndito fuego. Encontrar la belleza sencilla de lo esencial.
Se puede ganar perdiendo. Se puede perder ganando. Cuando no nos resistimos a perder el lastre del no ser, revelamos la alegre y sencilla levedad del Ser.

     Jorge Carvajal

humanista: la aportación de Eric Berne

El Análisis Transaccional  refleja la realidad de la experiencia humana, en la que dependiendo del grado de autonomía, podemos hablar de un destino que guía nuestras vidas, o de una vida que en gran parte puede construir su destino. Lo que nos ofrece el AT es un modelo de comprensión  y de ayuda del ser humano, contemplando las situaciones vitales más desorganizadas al mismo tiempo que aquellas que caracterizan su existencia autónoma y creativa. Desde su enfoque humanístico, los cambios se realizan de dentro a fuera siempre teniendo como aliado a la parte adulta del individuo para fijar metas.

El AT es un modelo de aprendizaje que reemplaza el concepto de enfermo mental por el de persona que necesita una diferente manera de ser integrada tanto internamente como socialmente. Es también un modelo sencillo de exponer en su diálogo terapéutico, objetivo, preventivo y efectivo por facilitar fácilmente la comprensión de la conducta propia y ajena aplicando las técnicas pertinentes para el cambio.

Eric Berne en su teoría de guión, en su modelo de estados del yo o en la teoría de los juegos psicológicos, se refería como un método fenomenológico pues fue elaborado a partir de su práctica clínica. Quizás ha sido posteriormente que se han propuesto visiones más existenciales que han ampliado sus orígenes con respeto y el mismo dinamismo creativo que su creador proponía. Entre ellos, están las últimas aportaciones de Cornell (1988) desde una perspectiva del desarrollo, Grégoire (2004/07) sobre los estados del yo como depositarios de comportamientos evolutivos y no sólo repetitivos. Más recientemente, Gloria Noriega (2008) introdujo el concepto de guión transgeneracional creando un puente entre el modelo berniano y la concepción sistémica de Bert Hellinger de asuntos familiares que se repiten en una cadencia inconsciente.

El dilema principal que subyace en el pensamiento berniano, como indica Lluis Casado, es el debate entre el guión limitador del individuo y la autonomía, el objetivo del crecimiento y por supuesto, de la psicoterapia, en la que la persona se libera  para vivir su vida en libertad. 

La terapia transaccional es contractual, los objetivos se fijan de común acuerdo ente paciente y terapeuta, entendiendo contrato como una meta objetiva de cambio positivo de conducta. ¿ cómo se superan las resistencias al cambio? Hay varias formas. Una es realizando diálogos entre los distintos estados del Yo sobre el contrato, buscando las intenciones positivas debajo de las resistencias. O bien, dando permisos para desobedecer ciertos mandatos prohibitivos. 


Un método claro para el diágnóstico, respetuoso con las necesidades de cambio y fortalecedor de los potenciales presentes o latentes de cada individuo por lo que es.