13 septiembre 2014

bioenergética: el trabajo ascendente en terapia centrado en el cuerpo

En el transcurso de los años 70 Pat Ogden comienza a interesarse por la correlación entre los asuntos psicológicos que presentan sus pacientes y su desconexión con el cuerpo y el guión corporal. Como terapeuta corporal y psicoterapeuta se inspiró para unir la terapia somática y la psicoterapia para lograr adentrarse en la recuperación de tal deconexión entre mente y cuerpo.
Influenciada por estudiosos del tema como Emile Conrad,Ruth Lanius, Peter Levine, Peter Melchior, Ellert Nijenhuis, Stephen Porges, Allan Schore, Dan Siegel, Martha Stark, Kathy Steele, Onno Van der Hart, Bessel Van der Kolk y Ken Wilber entre otros, la Psicoterapia Sensoriomotor se inspira en terapias somáticas, neurociencia, teoria del apego y varios enfoques cognitivos, así como el Método Hakomi-un modo de intervención terapéutica introducida por Ron Kurtz.

A pesar de los descubrimietnos en el mundo de la investigación cientifica que muestran que el trauma afecta profundamente al cuerpo, la psicoterapia tradicional trata la dimensión cognitiva y emocional con éxito, sin embargo carece de técnica de intervención directa en los elementos fisiológicos. Agunos aspectos importantes de este trabajo son:
  1. incluir el cuerpo en la psicoterapia, nombrando la experiencia somática y trabajando directamente con el movimiento del cuerpo
  2. los trastornos del desarrollo y del apego
  3. el procesamiento jerarquizado de la información, mediante intervenciones somáticas que incrementan la capacidad de integrar la experiencia traumática
  4. el uso de la atención plena, enseñando al cliente un recurso de autorregulación para su vida diaria
  5. técnicas para restaurar límites somáticos y psicológicos saludables
  6. indagación en las respuestas de orientación y defensa para reestablecer comportamientos efectivos frente a los que fueron alterados debido al trauma
  7. tratamiento de los recuerdos mediante enfoques somáticos para superar e integrar el miedo generado por tales recuerdos
  8. intervención en la disociación y otras alteraciones en la consciencia y estructura de la personalidad debido a la disociación

El trabajo corporal durante el proceso de terapia provoca sutiles y profundos cambios en la conciencia del conflicto y de uno mismo desde una perspectiva sensorial.
Es una experiencia plenamente vivida donde la palabra aflora posteriormente debido a la integración neurológica que provoca la intervención.

Una vez conseguida la seguridad y confianza internas se puede acceder a un segundo nivel caracteriológico para fortalecer la identidad poniendo palabras a la nueva conciencia de sí mismo. Por esta razón, el trabajo sensoriomotor es de tanta ayuda durante el proceso verbal, ayudando tanto a la integración como a una elaboración consciente que estaba bloqueada por la resistencia somática del proceso grabado en lo más interno del Ser, en la memoria somática.




28 agosto 2014

sistémica: el amor que está junto a tí, está en ti

"Pues solo existe una gran aventura, es hacia dentro, hacia sí mismo" Henry Miller

Los pilares de una relación de pareja son el amor, el dar y el recibir, la sexualidad, la intimidad y la convivencia. Aunque una relación fluctúa como cualquier sistema vivo, la triada cariño, sexualidad y compromiso van entretrejiendo el crecimiento con el otro y en definitiva, el crecimiento propio.


Son muchas las ocasiones en las que nos escuchamos culpando a nuestro compañero/a de cómo nos ha tratado o el poco tacto que ha tenido en lo que nos ha dicho, sin hacer una verdadera reflexión de lo que ha pasado. Cuando se establece un juego en la pareja, no hay manera de pararlo, por sutil que sea, si uno de los dos al menos, toma conciencia y sale del rol viciado que lo mantiene. Es dificil discernir lo que estamos proyectando en el otro si no nos encontramos en la calma, por ello, un dia tras otro la angustia de la comunicación puede perpetuarse.

El amor suele ser entendido como un sentimiento, a veces incluso lo he leido como la quinta emoción de las emociones básicas, sin embargo, en una actitud. Es la aceptación incondicional y agradecida del otro tal y como es. Es la aceptación incondicional y generosa de uno mismo tal y como uno es. 
Aprendemos del amor desde nuestra tierna infancia, por ello, todo lo que nos serpare de ese amor hacia ellos se interpondrá entre nosotros y los demás. Desde la visión sistémica, se dice que si ha habido un movimiento interrumpido del amor hacia mamá o hacia papá, lo habrá también hacia la pareja. El amor se aprendre y luego se repara con los padres. Cuando aprendemos y aceptamos lo que nuestros padres nos dieron, el amor puede fluir y así también fluirá nuestro amor hacia los demás. 

La primera fase de enamoramiento es necesaria para sentirnos vinculados y cercanos a esa persona amada, sentirnos parte de su existencia y el otro de la nuestra. Además es un impulso que no podemos controlar, que posiblemente viene de lejos, de una inteligencia superior de nuestro sistema por sanar o compensar algún asunto pendiente con el otro que nos atrae. Los guiones se encuentran, encajan y buscan sanarse, a pesar de que ese trabajo no es siempre cómodo y comprensible.
Después llega el amor adulto en el que se toma al otro tal y como es, alguien que se ama por ser tan imperfecto como uno mismo. En este punto, si no se ha comenzado ya antes, cada uno de la pareja se hace responsable de sus carencia, sus necesidades y de su propia sanación. Que bendición es tener al lado alguien que te ama y te lo recuerda cada dia, en cada momento! Sin embargo, en responsabilidad de cada uno revisar los temas conflictivos para aprender y después evolucionar desde el desapego. Necesitamos de un otro para reconocernos a nosotros mismo, para evolucionar en el amar, pero el otro no puede solucionar las necesidades insatisfechas que tejieron nuestro guión de vida.

Las palabras claves del amor en la pareja son:
Sí, te quiero y te tomo tal y como eres
Gracias por ser como eres, por todo lo que me estás dando
Por favor, te necesito

La pareja es una pieza esencial en nuestro destino humano. La pareja es una relación necesaria para ambos sistemas familiares, creando una nueva comunidad sistémica por la fusión de sus sistemas de origen. Creamos redes sistémicas sin darnos cuenta de la relevancia de la unión y la oportunidad dorada de crecer. Tomar y honrar nuestro adulto será aceptarnos como somos, después de tomar y honrar a los nuestros por como fueron.

Poco a poco la convivencia entre los dos miembros de la pareja permite desarrollar la intimidad. 

La intimidad será el sustrato para llegar al estado más evolucionado de las relaciones entre dos adultos.

Sí, gracias, por favor. Mirando a los ojos de la persona amada dejaremos vibrar estas palabras como una actitud amorosa de crecer y ser felices compartiendo.

26 julio 2014

humanista: crear una realidad personal consciente y tranquila

La felicidad es una construcción interior, parte de
un paraíso interno. El Paraíso no es ajeno, tú lo pintas y entras después en
él. Tú lo creas y lo re-creas. Tú
¿Podríamos entonces crear nuestro camino hacia
la felicidad? Sí. Es un camino de
consciencia. Es un camino que libera porque no está hecho de dependencias.
Nada que te ate, nada que te amarre, nada
que conduzca al poder te lleva a la felicidad. Más poder no da más felicidad,
si no, más dependencia. Más placer no constituye más felicidad. Más vivir para
los sentidos hace que pierdas el sentido. La felicidad es un camino hacia el
sentido, un sendero que empieza en tu interior y termina en tu interior.
La atención es el momento más importante de
la consciencia, es el momento de la creación en el que descubrimos el presente,
es el tiempo de la sincronicidad, el tiempo de la resonancia. Uno nace al
presente por la renuncia al pasado, al liberar la vida de los
condicionamientos del pasado. Tenemos la vida hipotecada con las expectativas
hacia el porvenir y entonces nos perdemos el lugar de la vida que es este
instante. Este instante es sagrado porque en este instante, y no en otro, vive
el ser. Allí no hay tener, allí no hay placer.

El primer paso a la felicidad es la
autenticidad. La autenticidad es una genuina identidad, una identidad única,
original; es la identidad que nos hace íntegros… La vida es creativa cuando es
única. La vida es arte, se goza, se inventa a cada momento. Cuando eres único
vives la magia del amor. El amor no se gasta, no es repetitivo, no se fatiga,
el amor no es rutina, ni condición… Es una fuerza magnética, atractiva que te
renueva a cada instante.
Cuando te puedes renovar a cada instante
eres único. Cuando eres único, te das cuenta de que eres importante, porque
eres irrepetible y no tienes competencia posible, porque puedes compartir, te
puedes entregar sin temor a perderte y con cada entrega te vas a renovar, te
vas a completar y además, vas a completar al otro con tus ojos, con tu abrazo,
con tu palabra, con tu silencio, con tu compañía, con tu presencia… Así puedes
disfrutar la vida. Primera clave para la felicidad: sé como tú; no como nadie
más, único, irrepetible y original.
Da tu propia nota en la sinfonía de la
creación, esa nota que es necesaria porque no hay dos seres humanos como tú.
Cuando tú no pretendes ser como nadie más que como tú, entonces descubres esa
corriente hermosa del Creador que eres, y entras en el mundo maravilloso de tu
tierra, de tu raíz, de tu savia, entras en el lugar desde el que puedes
re-nacer. Si no tienes ese útero que te está pariendo, que es tu propia
identidad, si no te aceptas, si no te amas, si no te afirmas, nada podrás
encontrar. Autoafírmate para que te completes, para que completes el universo.

La pregunta es: ¿cuentas contigo, te aprecias, te valoras, te reconoces? Ese es
el primer paso en el sendero de la felicidad. Es un paso hacia el interior.
Encuéntrate contigo, en tu centro. Respira profundo y siente la maravilla de la
vida. El sol brilla para ti, los pájaros cantan para ti y el aire y de la magia
de la mañana soplan para ti.
El universo celebra tu presencia cuando tú
te presentas ante ti. Entonces, descubres tu rostro, que no es otro que el del
amor, recuperas tu poder y entras en comunión.
Vives en alegría y levedad y ya no tienes el
peso del cuerpo, de la culpa, del condicionamiento, aceptas tus luces y tus
sombras.
Reconocerás la nota clave de un corazón que
nace y muere a cada instante. La muerte y el renacimiento del corazón es la
sístole y la diástole, dura un solo segundo. En cada segundo el corazón se da
entero. Si el corazón guardara una gota en cada segundo, en una hora tendríamos
insuficiencia cardiaca. Hermoso sería que nosotros pudiéramos atender esa ley
del corazón y así en cada segundo, desde tu identidad, entregar y fructificar
sin medida. Ese fruto dulce de tu vida se hizo para dar.
Cuando ya tengas tu tierra y tu paraíso,
multiplica tus semillas, porque así, dándote, se liberan y es dando como
recibimos. Cuando nos damos descubrimos nuestra genuina identidad, nuestra
tierra, nuestro paraíso. Cuando hay un yo aparece un tú. Entre el tú y el yo se
genera un movimiento de resonancia, de comunicación coherente, de diálogo.
Surge ahí una inteligencia que representa tu capacidad de adaptarte a la vida.
No hay una inteligencia espiritual, separada de la inteligencia molecular. Es
una inteligencia dinámica y adaptativa: tu capacidad de adaptación a la vida.

El segundo movimiento hacia la felicidad es
la adaptabilidad. Adáptate a la vida, al cambio, a la corriente. No te resistas
pues produces calor, desgastas tu energía. Cuando no te resistes, la vida pasa
a través de ti y te refresca y te fecunda.
Necesitas del otro para mirarte, reconocerte,
observarte en ese espejo y poder modificarte y crecer hacia un nuevo ser. Esa
nueva tierra tuya ha sido fecundada por el tú, cuando el tú cabe en el yo,
entonces surge la maravilla del nosotros.
¿De qué esta hecha nuestra vulnerabilidad?
Está hecha de flexibilidad. No tenemos que ser perfectos. Cuando somos
auténticos y a la vez somos flexibles podemos germinar. Cuando el propósito del
alma germina, entonces nos podemos realizar.
La segunda clave es por lo tanto humildad.
La humildad es la clave del aprendizaje, sólo desde la humildad podemos abrir
nuestro corazón y sensibilizar nuestra piel, todas nuestras pieles, la piel de
nuestro campo mental, de nuestro campo emocional y abrirla a la caricia del
cosmos.
Vulnerabilidad, humildad y flexibilidad son
las claves para la nueva vida, para recuperar el poder de servir y disfrutar.
El orgullo nos impide disfrutar, porque el orgullo nos separa. El orgullo
divide y destruye el territorio de la conciencia, que es el territorio del
nosotros.
Dos movimientos pues hasta el presente: El
yo interno que nos conduce a la autenticidad y en segundo lugar la
adaptabilidad para llegarnos al tú y construir un nosotros.
Ahí viene la tercera condición para la
felicidad, la más difícil de todas: la vida cambia y todo muere. No hay nada
constante. Todo muere salvo el cambio. No te resistas al cambio. El cambio te introduce
en una corriente de transformación y transmutación que permite al Espíritu
fecundarte.
El cambio es fuerza transmutadora. No temas
el caos, pues es la matriz del cambio. No temas la oscuridad, pues son
reveladores de la luz. Cuando aceptamos las transformaciones y las
transmutaciones podemos ascender en la savia de la evolución, florecer y dar
nuestro fruto.
Cuando nos reconocemos, encontramos la
crisis aseguradora del cambio. Vivir es un proceso de cambio permanente. Cuando
tenemos crisis, la vida se bifurca y no vuelve a ser la misma.
El cuerpo es un instrumento del ser y el ser
es ese proceso de cambio permanente que nos empuja en un proceso de aprendizaje
continuo… Vivir es encender un fuego interior, es convertir el conocimiento en
sabiduría que nos permite desenvolvernos en un proceso de cambio permanente.
En el presente podemos siempre aprender del
pasado. Podemos cambiar la historia aprendiendo las lecciones. Hay dos tipos de
seres humanos: los aprendices y las víctimas. Tú puedes optar por una u otra
vía. Puedes optar por dejar de ser víctima de tus creencias.
Tú terminas convertido en aquello que crees
de ti. Tú creas el universo en el que crees. Si tú crees que eres culpable, te
castigarás de mil maneras. Si tú crees que no eres digno, te enfermarás.
Podrías, sin embargo, mirar al pasado, con ojos de presente, de presencia y de
amor, no para quedarte en el dolor de tu pasado, sino para aprender la lección
que dejaste de aprender.


Todas las lecciones aprendidas te ayudan a
disfrutar de la Presencia que habita en tu presente. Los problemas los podemos
volver a re-vivir desde la consciencia y no desde la culpa o el
condicionamiento.
El problema no es lo que nos pasó, el problema
es cómo vivimos lo que nos pasó. Si pudiéramos dejar el rol de la víctima,
podríamos resolver esos aspectos cruciales que siguen congelados en nosotros.
La historia no es lo que pasó, sino la
lectura que haces de ella. Si no dejas ir a las cosas, éstas se siguen
reflejando en tu fisiología, en tus relaciones, en tu vida…, turbando tu
felicidad.
La sensibilidad nos puede liberar o nos
puede matar. Si la abordamos desde la posición de la víctima, se convierte en
lágrimas de cocodrilo, en sensiblería y nos predispone a la manipulación que es
el terreno de la inconsciencia. Eso no es una verdadera relación humana, pues
hay posesión, chantaje…
En el terreno de la sensiblería todos somos
víctima. ¡Que se acabe ese territorio de la sensiblería y el chantaje emocional
y asumamos nuestra responsabilidad! Cuando nos duele la vida es que nos estamos
despertando. No necesitamos tantos analgésicos. De pronto, necesitamos un dolor
más grande para saber lo que éramos.
Un día nos duele la vida y la vida nos dice
que también es con nosotros y nos acerca un dolor que es un despertador. Un día
vemos la proximidad de la muerte y ella nos enseña las lecciones más hermosas
de la vida.
Un dolor nos hace sensibles, nos ablanda.
Todo fruto maduro es blando. El amor deja de ser un amor duro y dominante y
casi perfecto y se convierte en ternura, entonces vuelves a nacer. La
sensibilidad nos hace tiernos. Los viejecitos se vuelven tiernos y les cuentan
cuentos a los nietecitos. Inician el camino de regreso, el camino de regreso es
la ternura.
En el seno del caos renacemos.